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jueves, 14 de enero de 2010

Estados Unidos pasa factura a los bancos

Parece que el debate sobre la tasa Tobin auspiciado el pasado otoño por el primer ministro británico, Gordon Brown, empieza a dar sus frutos. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se plantea ahora gravar a la banca estadounidense con el objetivo de crear un fondo que sufrague los costes de la crisis. Unos 120 mil millones de dólares le costó a las arcas públicas americanas reflotar a las entidades de crédito y así evitar una recesión mayor, pero Obama ha decidido pasarles la factura de la crisis a los que la causaron.

Con esta nueva medida, el presidente norteamericano persigue además un aumento de popularidad tras comprobar que algunas de sus políticas más innovadoras, como el establecimiento de una sanidad pública, no han calado entre la población. Así, Obama pretende calmar el descontento de los ciudadanos norteamericanos, que ven cómo, pese a la crisis, los bancos siguen obteniendo sustanciales beneficios y pagando bonos millonarios a sus consejeros.

Sin embargo, algunos analistas opinan Obama no ha calculado bien este movimiento, ya que estrechar el cerco impositivo de los bancos es un arma de doble filo que puede ir en detrimento de la población. Teniendo en cuenta los precedentes, es muy probable que las entidades bancarias trasladen el coste del nuevo impuesto a sus clientes, en forma de nuevas y más caras comisiones.

Fuentes: El Economista, Foreign Policy (Edición española)

sábado, 28 de noviembre de 2009

Un nuevo impuesto a la banca mundial


La llamada Tasa Tobin lleva ya un mes dando quebraderos de cabeza a Dominique Strauss-Kahn, director general del Fondo Monetario Internacional (FMI). Fue el pasado 31 de octubre, durante la cumbre del G20 en Saint Andrews, Escocia, cuando el primer ministro británico, Gordon Brown, inició el debate sobre la imposición de un nuevo gravamen al sector financiero mundial.

La Tasa Tobin, ideada por el Premio Nobel de Economía James Tobin en los años 70, grava las operaciones de cambio de divisas que los bancos llevan a cabo de forma diaria. El propósito de este impuesto que nunca llegó a hacerse efectivo es, según palabras del mismo Tobin, "echar arena en los engranajes demasiado bien engrasados" de los mercados monetarios y financieros internacionales. Lo recaudado iría destinado a luchar contra la pobreza o a proyectos de desarrollo sostenible. La intención de Brown al sacar a flote ahora este viejo impuesto teórico es hacer a los bancos pagar las millonarias facturas de sus rescates y a la vez comenzar a financiar un nuevo modelo económico sostenible.

Pero las intenciones del Primer Ministro son de momento sólo eso, intenciones. Pues el rechazo de gobiernos como el estadounidense y el canadiense, y de organizaciones como el FMI a esta tasa fue inmediato. Desde la celebración de la cumbre de Saint Andrews, Brown ha estado haciendo campaña a favor del nuevo tipo impositivo, reclutando el apoyo de Francia y Alemania, e incluso presionando al propio Strauss-Kahn para que tome la iniciativa en consideración.

Aunque no hay un sí definitivo por parte de ninguna autoridad, parece ser que la iniciativa de la Tasa Tobin ha ido ganando adeptos tanto en Europa como en Washington, hasta el punto de que el FMI ha empezado a elaborar un informe sobre los efectos que la medida tendría en el libre intercambio financiero y todo apunta a que la susodicha tasa seguirá dando que hablar en futuras reuniones del G20.

Fuente: guardian.co.uk