
jueves, 14 de enero de 2010
Estados Unidos pasa factura a los bancos

lunes, 4 de enero de 2010
Cómo Google cambia el mundo
sábado, 2 de enero de 2010
Los propósitos de año nuevo de Corea del Norte
sábado, 26 de diciembre de 2009
Un líder disidente chino es sentenciado a 11 años de prisión
lunes, 7 de diciembre de 2009
Copenhague une a la prensa mundial
La iniciativa del que ya se conoce como editorial global la tomó la cabecera británica The Guardian, que publica el editorial en portada y cuyo director explicaba ayer lo difícil que ha sido poner de acuerdo a medios tan dispares, e incluso enfrentados, para firmar un único texto. El principal obstáculo fue el de redactar un texto que refleje las realidades sociales de todos los países firmantes. China y Estados Unidos, los dos grandes contaminadores. Uganda, Nicaragua o Brunei, cuyo complicado desarrollo industrial se topa ahora con las restricciones de emisiones que pretende imponer Copenhague. India y Brasil, que no quieren dejar de lado el debate sobre la contaminación que históricamente han producido los países industrializados.
Pese a todo, hoy se publica el texto en 56 periódicos, una cifra nada desdeñable y que abre un nuevo debate en el periodismo. En un modelo político y económico globalizado, la prensa, como guardián de los poderes fácticos, busca nuevas formas de ejercer presión también a nivel global.
El texto, puede leerse en castellano aquí.
Fuentes: The Guardian, El País
domingo, 6 de diciembre de 2009
Piratas al amparo de la Unión Europea

lunes, 30 de noviembre de 2009
Poder retratado

sábado, 28 de noviembre de 2009
Un nuevo impuesto a la banca mundial

jueves, 26 de noviembre de 2009
Aires de cambio para Myanmar

martes, 3 de noviembre de 2009
Turno para la doble 'europresidencia'

En España, Europa suena, más que nunca, a cambios. Y en el Partido Socialista, a oportunidades. La apertura de puertas por parte de la República Checa al Tratado de Lisboa despeja finalmente el camino a nuevas formas de hacer política desde Bruselas, y una de las nuevas figuras institucionales que establece el Tratado es la de presidente del Consejo de Europa, un cargo que pretende sumar cierta estabilidad y facilitar la continuidad de los proyectos de la Unión.
Con una duración de dos años y medio por mandato y renovable una vez, los nombres que más se barajan para el puesto son: Ander Fogh Rasmussen, Secretario General de la OTAN y ex primer ministro danés; el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker; el laborista y ex primer ministro británico Tony Blair; y, uno de los favoritos de los socialistas europeos y del propio Nicolas Sarkozy, Felipe González, que actualmente preside el llamado Grupo de Reflexión de la UE.
Seguramente, a Zapatero no le vendría nada mal que sea González el elegido, pese a que él mismo ha anunciado que no está interesado en ocupar el puesto. Pero es que, a todas luces, a Zapatero le va a tocar ser el primer presidente de turno que conviva con la nueva figura de un presidente estable del Consejo, y aunque se ha comprometido a ofrecer todo su apoyo a quien finalmente ocupe el puesto, también se muestra decidido a mantener su protagonismo como “presidente de transición” en Europa. La presidencia de turno que viene es un escaparate de ambiciones políticas demasiado reluciente como para dejarlo pasar. Ambiciones políticas entre las que se encuentra, según el mismo Zapatero, la recuperación económica, el desarrollo de los derechos sociales y la reavivación de Europa en el panorama internacional, para lo que Zapatero no dudará en tender puentes a Latinoamérica y a África.
Grandes ambiciones de difícil concreción, aunque en cualquier caso, la implantación de Lisboa, el presumible retorno al crecimiento de los principales estados de la Unión y los acuerdos alcanzados en material medioambiental son ya medallas fáciles de atribuir si todo sale bien. Y González como presidente del Consejo sería la guinda del pastel.
Fuente: elpais.com
sábado, 31 de octubre de 2009
Angela Merkel, a paso seguro

De este a oeste y de la física a la política. A simple vista puede parecer que la vida de la canciller alemana, Angela Merkel, ha estado marcado por los extremos. No obstante, es su fórmula de base centrista y conciliadora la clave de su éxito, no sólo como reelecta por el pueblo alemán para la cancillería, sino también como figura central en el plano internacional.
Aunque nació en Hamburgo, Merkel se mudó con su familia a la Alemania del Este cuando ella era sólo una niña, después de que su padre decidiera que sus labores como pastor protestante serían más necesarias en el bloque comunista. El que el cabeza de familia considerara al Este como una región más desafortunada jugó su papel en el hecho de que a Merkel le fascinara, como a la mayoría de los alemanes de la RDA, el modo de vida de Occidente, aunque hasta los 35 años tuvo que vivir al otro lado del Muro de Berlín.
Fue con la caída del Muro cuando Merkel comenzó a dar rienda suelta a su ambición y pasó a la política activa en la CDU (Unión Cristiana Demócrata), dejando atrás su excelente carrera como doctora en Física. La unificación de Alemania requería un Gobierno visiblemente unificado, compuesto por figuras de ambos lados, lo que le facilitó el impulso a Merkel. De diputada pasó a ministra, y en 1998 se convirtió en secretaria general de la CDU, el mismo año en el que se casó con su actual marido, el profesor de química Joachim Sauer, que prefiere evitar las apariciones en público. Pese a ir ganando peso progresivamente en la escena política, pocos a su alrededor la tomaban en serio, pero Merkel aprovecharía la estrepitosa caída de Khol para catapultar su proyección a las más altas esferas del partido.
En 1999, el entonces canciller de la CDU, Helmuth Khol, que había sido el padrino político de Merkel, se vio inmerso de lleno en una trama de financiación ilegal del partido y la actual canciller comenzó a sonar entre los nombres que tomarían el relevo del líder caído en las elecciones de 2002. La inteligente maniobra de Merkel la llevó a renunciar a una candidatura a unas elecciones que se preveían complicadas para la CDU. Fue esta elegante retirada a tiempo lo que impidió que sus pretensiones de poder se fulminaran en un momento tan complicado para su partido, y su paciencia se vería recompensada en 2005, cuando ganó las elecciones frente al anterior canciller, Gerhard Schröeder. Desde entonces hasta hoy, Angela Merkel ha tenido claro lo que quiere para Alemania, y su centrismo, planificado y eficaz, mantiene a Alemania a la cabeza de Europa, tanto política como económicamente.
Fuente: El País Semanal, eleconomista.es
